Quiero hacer un camino, ser caminante de Emaús.
Encontrarme con personas distintas con las que caminar
y dejarme inundar por sus realidades,
dejar que broten en mi los sentimientos que sé,
serán en muchos momentos contradictorios.
Quiero hacer un camino, ser caminante Emaús.
Lanzarme a la tarea de formarme
para cometer el menor número de errores en el trato,
en mi forma de hablar, en mis gestos y actitudes.
Para no dañar a ninguna de esas personas
con las que me gustaría caminar.
Quiero hacer un camino, ser caminante de Emaús.
Y empezar la aventura maravillosa de conocer historias concretas,
jóvenes que ven la vida de forma distinta a como yo la veo.
Empaparme de sus sentimientos, escuchar, contemplar y dialogar.
Quiero hacer un camino, ser caminante de Emaús.
Adherirme a sus luchas, solidarizarme con sus ilusiones,
compartir sus sueños y sinsabores.
Subir cuestas empinadas y pasar baches
pero con ellos y ellas, de la mano.
Quiero hacer un camino, ser caminante da Emaús.
Formando grupo elaborando proyectos, porque no quiero caminar sola.
Quiero caminar con otras y otros que sienten lo mismo que yo
y andar el sendero unidas, aunque vayamos más despacio
pero llegar, a donde lleguemos, juntas.
Quiero hacer un camino, ser caminante de Emaús.
Dejarme evangelizar por quienes voy a encontrar en mi andadura.
Quiero hacer un camino, ser caminante de Emaús.
Compartir el pan, el vino y la vida; el trabajo, el sudor y la
alegría;
la fiesta y el llanto.
Sentir mi corazón ardiendo mientras comparto lo que soy
y tengo
mientras miro la historia de cada persona
como Dios la mira: con inmensa ternura.
Quiero hacer un camino, ser caminante de Emaús.
Y descubrir en cada rostro, en cada mirada,
al caminante, al Señor de la Vida.